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COPA CHENEL, 2022 (1): ESCOLAR – EL RETAMAR

 PICHORRONGO TAMBIÉN SE CAMBIA DE BANDO

Decíamos en la entrada anterior que Victorino se había cambiado de bando. Pues parece ser que le ha acompañado Escolar al vestuario para el cambio de chaqueta.


Viene esto a cuenta del toro Chistoso que se lidió en segundo lugar. En nuestras notas pusimos: ‘si este toro gustó a Pichorrongo, no vamos bien’. Pues cuando al final lo entrevistan dice: ‘ese toro ha sido muy bueno, bravo en el caballo, además ha derribado y luego ha tenido muchos pases’. ¡Literal! ¡Ha tenido muchos pases! Si uno como don José Escolar dice eso, ¿qué va a ser de nosotros?

Los escolares fueron todos blandos, demostraron poco poder y nula fiereza, cosas que son delito de lesa casta en todo lo que lleve el apellido Albaserrada.

Los retamares parecieron engordados a última hora, fueron igualmente blandos, astillados y galopadores aunque no podían mover su excesivo tonelaje.


PALAZÓN. Echó por delante el de Escolar, blando y curiosamente acarnerado. Los pitones eran raros y el izquierdo parecía maquillado:


Nada en el caballo y nada en la muleta, ni casta, ni fuerza, ni recorrido, ni ná. Palazón anduvo desconfiado mientras el toro andaba de aquí para allá sin ton ni son. Observen lo que decíamos del acarneramiento:


Media desprendida apuñalando y con telonazo más ocho descabellos sin fe.


Su segundo de El Retamar era este castaño ojinegro, bocidorado, enmorrillado y aleonado. Para los de televisión era colorado bociblanco (?):


Ya ven que del toro se podían sacar varios jamones. Pedía oxígeno porque no podía con sus kilos de más, como se aprecia en la imagen de abajo. Mientras, el torero acusaba en exceso su inactividad:


El resultado fue para olvidar. Media tendida atravesada, estocada contraria y dos descabellos.


GALVÁN. Su primero fue el Chistoso del comienzo, un cárdeno tirando a clarete con mucha cara:


Empuja en el primer puyazo y derriba pero porque el caballo dobla las cuatro patas misteriosamente:


Lo ponen en suerte en el segundo: mira, tardea y se va. Lo vuelven a poner: tardea, husmea, se distrae y al final va, empujando y cobrando caído y contrario. Quita Ritter por chicuelinas y responde bien Galván, con gusto:


Excelente con los palos Andrés Revuelta, que este año, salvo error, ya no va con Juan Ortega:


El toro bajaba el morro que daba gusto. Tan es así que Galván olvidó la faena hotelera y se echó la mano a la izquierda pero no dio el paso adelante con decisión. El toro echaba la cara arriba al final del viaje aunque era de una nobleza atontolinada. Ah, y tuvo muchos pases…


Fue entonces cuando apuntamos lo de que si al ganadero le gustaba este toro es que no íbamos bien. Galván es uno que no deja nunca que los toros le punteen la tela y aquí éste se la tocó tres o cuatro veces. Pinchazo hondo delantero y estocada honda caída y atravesada perdiendo la muleta. Los vídeos que dice haber visto del as de espadas, paisano suyo, no le han servido de mucho.

Salió su segundo de El Retamar, colorado ojo de perdiz, este sí. Larga de rodillas en tablas pero héteme aquí que pierde el capote y cuando el toro se revuelve lo ve sin defensa y le pega una aparatosa voltereta:


Cayó al suelo feamente, como el pelele de Goya:


Entonces el tal Polvorilla hizo por él y le metió el pitón por la chaquetilla sin llegar a hacer carne. En un sitio idéntico, al lado del estribo, acabó sus días Granero, de quien hablaremos en breve por aquí:


El momento de fue de gran tensión porque entre la caída y el cuerno todo el mundo se temía algo muy grave:


Afortunadamente la cosa se salvó con la conmoción, el fuerte golpe en el hombro y unos rasguños en la espalda. El toro se fue a rematar a un burladero y se destrozó el pitón derecho, por lo que vio el verde:


Salió un sobrero de Albaserrada porque antes a Ritter le había salido el sobrero de Núñez. Se llamaba Postinero y era cárdeno, playero y degollado:


Nada en varas y mil capotazos en el segundo tercio que hicieron que se pusiera tonto, esperando, andando y echando la cara a las nubes. Había que llevarlo tapado y vigilar sus arreones. Galván hizo un esfuerzo que le aplaudimos y esta vez no se dejó tocar la tela:


Estuvo por encima del desaborío ejemplar de Lanzahíta aunque se puso pesado con un interminable trasteo. Entera trasera y desprendida tapando la cara como se observa en la imagen. El toro muere en los medios:


Ni por asomo pensábamos que le iban a conceder la oreja pero resulta que el alcalde ¡le dio dos! Dedujimos que es un hombre fácilmente impresionable y continuaba sobrecogido por el espectacular percance del diestro.


RITTER. Su primero de El Retamar estaba tan regordío que no se tenía en pie. Fue al corral y salió otro del mismo hierro, negro zaíno, cornicorto, astillado y también harto de pienso:


Fue curioso que cuando chocó con el peto se le doblaron las patas y, al quedarse bajo el caballazo, se medio levantó y lo tiró al suelo pero todo sin recibir apenas castigo. Cambio de tercio y excelente media verónica del maestro en el quite, lo mejor de la tarde sin duda.

El torillo demostró que era de mazapán. Hasta cuatro veces enterró los pitones en la arena buscando petróleo. Si no dio sendas volteretas fue porque embestía a paso de burra.


Ritter anduvo más reposado de lo que era habitual en él y además sin retorcerse. Pero buscar algo de emoción con aquel gato de Angora era como buscarle tres pies.

Fue un torillo para que se gustase el torero y se durmiese el espectador. Casi entera pasada y desprendida ejecutada con lentitud pero cegando al bicho y alargando el brazo para darse ventaja. Orejica del respetable, donde se apreciaban abundantes familiares del diestro o por lo menos amigos íntimos.


El último fue de Escolar, un toro astifino y apretado de carnes:


Ritter lo puso de largo en el caballo, cosa de agradecer. No obstante, no puede ser que lo pongas en el primero a veinte metros porque esto ha de ser progresivo:


En el primero se vino, empujó y se afligió. En el segundo, marronazo y se va suelto. 

En banderillas se vio que el animal era pronto y que tenía un pitón derecho de lujo. Brindó Ritter a Fundi porque había visto lo mismo que nosotros pero su gozo, en un pozo. Resultó que al quinto pase el de Escolar se derrumbó inopinadamente:


Cuando se incorporó, ya no podía ni con su alma. El diestro se puso pesadísimo porque quería una segunda oreja de sus amigos o familiares aunque el toro se había transformado en uno de Guisando:


Pinchazo escupido y entera alargando el brazo que basta. Como la retransmisión se cortó, nos quedamos con la mosca tras la oreja por la generosidad infinita del alcalde de Alalpardo y lo ruidoso de la claque que se trajo Ritter. Pues acabamos de comprobar ahora mismo que se le concedió otra orejica. Sin comentarios.


Corrida olvidable que podría haber sido inolvidable para Galán si Polvorilla lo deja en silla de ruedas o le clava el cuerno por detrás como a Fandiño. Toros blandos y vulgares, presidente dadivoso y público festivo. 

Sustituía Encabo a Palomar en los comentarios y su tono monocorde nos hizo añorar la pasión y la retranca del soriano. Además estuvo diplomático y contemporizador, mal fichaje según nuestras peculiares manías.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



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