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CUATRO OREJAS, SÍ… PERO TAN SOLO SEIS PUYAZOS

O mejor cinco y medio. Ya saben que la casquería nos trae sin cuidado en nuestro modesto blog y más cuando la corrida es de toros y no de toreros. El problema es que en Jadraque se lidiaron seis de Prieto de la Cal a los que se trató en el caballo como a cualquier ganadería comercial.

Un puyazo por barba, con alguno sañudo pero otros levantando el palo oyendo las peticiones tanto del respetable como de los maestros. Avisamos de que hacemos este comentario a partir de las imágenes televisivas por lo que algún detalle nos puede haber pasado desapercibido.

Los veraguas salieron cinqueños, con poca fuerza y poca cara. Se cayeron once veces. Fueron duros para morir, no abrió ninguno la boca y no dieron facilidades porque aprendieron rápido. A pesar de ello, ninguno fue un marrajo y las tres cogidas sin consecuencias graves que hubo fueron culpa de los que las sufrieron, no de los toros. Tres murieron en el tercio y uno en los medios.


FOTO: Facebook Prieto de la Cal


Lucieron musculosos, bien rematados y bien comidos, lo decimos porque algún amigo lector nos insiste en que es pronto para juzgar el comportamiento de estos toros de primavera que llevan más de un año a medio pienso. Nuestra pregunta para él en la entrada anterior era a partir de cuándo dejará de ser pronto para valorar ese comportamiento.

Por supuesto que esperábamos mucho más del ganado. Al acabar nos preguntábamos cómo hubiera transcurrido la corrida si a estos toros, aun cuidando la suerte de varas, se los pone tres veces al caballo como sucederá en Guadalix. 

Los tres últimos eran del mismo padre, un melocotón berrendo que el ganadero quitó ya hace cuatro años y que acabó en las calles de Petrés, pulsen aquí. No queda tampoco ningún hermano de los tres lidiados.

¿Fueron bravos? Nunca lo sabremos porque con un único viaje al peto nadie puede asegurar nada. Otorgaremos el beneficio de la duda al segundo, cuya lucha en el caballo fue de bravo. Nos quedamos con las ganas de haber visto qué hacía en dos varas más. El primero empujó fijo y se enceló con el palo levantado. Tercero y cuarto tocaron música y la pelea de los dos últimos fue perfectamente olvidable. 


FOTO: Facebook Prieto de la Cal


Sólo dos demostraron esa fulgurante salida de toriles que esperamos siempre en este hierro: el primero, devuelto por romperse un pitón al rematar enfurecido, y el último. A éste le dejaron la punta de un capote y al llegar veloz al burladero corriendo al hilo de tablas, enganchó un cuerno, dobló el cuello y ahí nos tememos que terminó su pujanza y no por culpa suya.


SÁNCHEZ-VARA. Su primero era un jabonero aleonado y astillado del izquierdo. Ya hemos hablado de su único puyazo. Banderillas del maestro pero con excesivos capotazos para poner el toro donde quería. El tercer par fue de los mejores que le hemos visto nunca. Y tuvo mucho mérito dado el estado pesado del ruedo por la lluvia y el serrín.

Por el izquierdo pegaba la tarascada y por el derecho el diestro tiró de oficio para torearlo. Vio con perspicacia que tenían que ser tandas de tres y el remate porque el toro se enteraba perfectamente de la burla.


Quiso echarse la muleta a la izquierda por donde el toro rebañaba y aun con todo le arrancó seis pases cuando nadie daba ni un duro por ellos.

Se armó lejísimos del toro, no sabemos por qué. A estos toros no puedes matarlos desde tan lejos porque te ven y harán por ti. Añadan que se equivocó entrando en la suerte contraria, vean:


El resultado fue que el toro se le fue al pecho y todavía no sabemos cómo se salvó de la cornada:


Casi entera, tendida y trasera con una orejica como premio suponemos que a su voluntad de agradar.



El cuarto era muy apretado de carnes, enmorrillado, meleno, cornialto y cornicorto:


A éste sí le dosificaron los capotazos en el segundo tercio y galopó a placer mientras Vara clavaba con facilidad.


Se echó la muleta a la izquierda de inicio. Lo reseñamos porque entre sus otros dos compañeros de terna sólo dieron cinco o seis naturales en toda la tarde. El guadalajareño enseñó el muslo pero toreó tan despegado que cabían dos toros por ahí:


Nobleza y obediencia en el tal Veragüeño aunque por el derecho topaba. De nuevo se fue a Sigüenza a perfilarse, cosa que seguimos sin comprender. El toro lo vio perfectamente mientras se acercaba y con dificultad dejó un horrible mandoble que bastó.


El toro murió en los medios y con la boca cerrada, como todos sus hermanos. Nueva oreja del paisanaje, cosa que reconoció el propio diestro: ‘es que la gente aquí me quiere mucho’. No hay que decir nada más.


ANDRÉS PALACIOS. Ya hemos dicho que su segundo fue el mejor, de nombre Arrempuja y no en masculino como dijeron en televisión. 


Lo picó bien Rafita Agudo, sin tapar la salida. Quizás le pegó más duro de lo necesario pero es que el toro metió perfectamente tanto la cara como los riñones apretando como nos gustaría que hicieran todas las reses de esta casa. Y aunque el piquero abría el caballo, el toro siguió empujando. Fue de las mejores peleas que recordamos en uno de Prieto de la Cal pero ahí quedó todo porque se cambió el tercio.


Los palos se clavaron a como dé lugar, en plan herradero. El toro metió bien la cara en la muleta y Palacios tiró de él demostrando siempre que es torero de derechas. Su problema fue que insistía en pegar más de cuatro pases en cada tanda y con este encaste eso no puede ser. No se fijó en Sánchez-Vara y por eso sufrió los apretones del animal.


No sabe matar, punto. Avanza con la muleta girada para taparse sin preocuparse por descubrir la muerte y encima va con el brazo por la estratosfera haciendo el arco iris. Sumen a ello que no cruza y así se harán una imagen del desaguisado. Según César Jiménez, ‘ha hecho muy bien la suerte’ (?). Pinchazo y media trasera ladeada. El toro murió en el tercio con la boca cerrada, insistimos porque todos lo hicieron.


El quinto parecía en televisión jabonero sucio berrendo. Era cornicorto y tenía las patitas de cristal. 


Vulgaridad total en el caballo y Palacios que decidió llevarlo con la muleta a media altura porque además de flojo, el veragua era tonto y distraído. Se permitió unas pinturerías siempre derechistas excepto los únicos tres naturales que dio en toda la tarde. 


Nuevo desastre en la suerte suprema haciendo buenas las palabras posteriores de su apoderado Rozalén: ‘con Andrés siempre estamos con la m… de la espada’. Perpetró cinco pinchazos ruines hasta que el toro se marchó a amorcillarse harto de tanto alfilerazo. Tres descabellos y a casa.


LUIS GERPE. Es de Seseña pero con raíces gallegas. Antes de la epidemia se puso en huelga de hambre en Las Ventas reclamando una oportunidad:


Su primero era cornidelantero, corniapretado, bizco del izquierdo, bajito y con cuello:


FOTO: Facebook Prieto de la Cal

En el recibo capotero arrastraba el morro por la arena sin que los de televisión se dieran cuenta. Mal puesto en suerte al caballo, donde Gerpe demostró que el primer tercio le da igual.

Descubrimos a un buen banderillero, el portugués Joao Pedro Pacheco da Silva. Quiso arriesgar en el primer viaje y el toro lo arrolló:


Volvió con coraje y dejó un magnífico par. Su cara de fastidio cuando el presidente cambió el tercio sin permitirle poner el segundo hace que lo apuntemos en nuestra lista blanca al lado de su compatriota y tocayo Ferreira.

El toro era pronto y humillador pero habían cometido el error grave de darle diez capotazos para ponerle cuatro rehiletes. Gerpe no los contó como nosotros y lo quiso tratar como a un Norit al uso. El resultado fue que al cuarto pase lo desarboló. Insistió contumazmente en torear de salón, algo que era tan arriesgado como inadecuado. El toro era hijo del mismo padre que Rompedor, el que se subió a las barbas de Sánchez Vara en Tafalla, recuerden aquí. 

No obstante, el toro seguía humillando como ven en la imagen. Fue durante la faena cuando por fin César Jiménez hizo mención al particular:


Culminó el de Seseña su despropósito pegando dos manoletinas y en la segunda el toro no se lo llevó por delante porque Dios no quiso. ¿Quién aconseja a estos hombres?


Estocada desprendida y muerte del toro en el tercio, levantándose con casta tras haber doblado:


Casi no lo vimos porque los de Castilla-La Mancha no quieren enseñar nunca al puntillero y a duras penas el descabello. Enfocan al público para que no se vea. Es por el buenismo imperante a no ser que De Blas nos dé otra explicación más satisfactoria para esta sandez. Esperen, es que el torero cortó una oreja pueblerina, casi continuamos con la crónica sin decirlo. Ahí tienen la bella muerte del tal Aguardentero en el tercio. Esto y la pelea del segundo en el caballo fue lo mejor de la corrida, o sea que ya me dirán ustedes:


El último fue un melocotón cuajado y musculado. Protagonizó una salida espectacular hasta que la punta de un capote asesino hizo que enganchara el cuerno derecho en el burladero y doblara cuello y espinazo cruelmente.


FOTO: Facebook Prieto de la Cal


A partir de ahí el toro fue otro. Pareció descoordinarse, anduvo de visita por el peto y en la muleta no se tenía en pie. ¿Fue por el golpe o por su condición? Nunca lo sabremos. Gerpe volvió a ponerse pinturero con su descomunal muleta:


Como el toro no podía desplazarse, se confió y sufrió dos volteretas casi consecutivas. El tal Malhechor no hizo honor a su nombre y lo tuvo a su merced sin herirlo aparentemente:


Ambos percances fueron por su culpa, que quede claro. No tuvo ningún interés su trasteo y lo finiquitó con una media tendida sin cruzar. Nueva oreja rural quizá por las dos veces que anduvo con los pies por el aire ya que no se nos ocurre otra razón.

En conclusión, desilusión grande porque a esta ganadería siempre le exigiremos el máximo. Venimos de la decepción de los victorinos en Castellón seguida por la de los escolares en Alalpardo. Pues no para la música con los veraguas aunque si hacemos caso a un amigo lector, es pronto para analizar el juego de unos toros que vienen de un periodo difícil en cuanto a la alimentación. Sobre esto, vayan a los comentarios de la entrada anterior donde se habla de la discusión entre el pienso y la hierba, a la que pone luz el veterinario Julio Fernández, buen amigo del blog.

Esperemos que sea eso porque si no, da la impresión de que corren malos vientos para la cabaña ¿brava? Con un solo puyazo siempre nos quedará la duda.


A no ser que nos pasemos todos con armas y bagajes al bando de los taurinos y entonemos el cántico fúnebre de que la bravura está sólo en la muleta y que el caballo es un fastidio. En  nuestro modesto blog no queremos enarbolar la bandera blanca… todavía. Pero si ganaderías como las tres citadas no nos dan munición contra esos taurinos, nuestro final va a ser el mismo que el de Paulus en Stalingrado.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





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