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LOS TOROS Y LA ZARZUELA

La fiesta de los toros es verdaderamente antigua en los anales madrileños. No vamos a hacer aquí una historia de ella, pues gente más docta en la materia que nosotros se ocupa de ello; sólo queremos tratar la relación de la zarzuela con los toros, como hemos hecho anteriormente en relación a otras materias. En la Villa madrileña se celebraron estas fiestas en el Campo del Rey, que es donde hoy está la Plaza de la Armería, así como frente a la iglesia de El Salvador, que estaba en la actual Plaza de la Villa. Pero, sin duda, las más importantes se celebraron en la Plaza Mayor, lugar destinado por aquellas fechas para los espectáculos públicos. Se tiene noticia de que el día 11 de noviembre de 1607, al hacerse el encierro por las calles que daban y dan a esta plaza, hubo muchas desgracias dado la estrechez de dichas calles. La afición a este festejo era de tal magnitud que se lidiaban cuarenta toros por día, la mitad por la mañana y la otra mitad por la tarde, cosa que hoy puede parecer excesivo y casi imposible de realizar, pero hay que tener en cuenta que en aquellas fechas sólo se alanceaba al toro desde el caballo –única suerte del toreo de entonces– y se le mataba de una lanzada.

Como la zarzuela no podía estar ausente de este espectáculo, encontramos datos sobre tal costumbre en LA ZAPATERITA, zarzuela en dos actos escrita por José Luis Mañes, con música de Francisco Alonso, y estrenada en el Teatro Calderón de Madrid la noche del 12 de abril de 1941, sábado de Gloria. La acción de esta zarzuela se desarrolla en la capital durante el año 1785 y en el cuadro primero del acto segundo, que tiene como escenario «Los Caños del Peral» –famoso y primitivo teatro en cuyo lugar se construyó más tarde el Teatro Real– encontramos un número musical titulado “Los caballeros en plaza” con el que se simula un festejo de toros de antaño.

En la Plaza Mayor de la querida Villa y Corte se daban las corridas oficiales; y en la del Duque de Lerma se organizaban –para los cortesanos– fiestas que por aquellos tiempos eran las más suntuosas, y en las que competían por sus damas los altos dignatarios y los caballeros de más linaje. De esas fiestas derivó más tarde la fiesta de los toros a pie, con más suertes y más colorido y riesgo. La Casa de los Duques de Lerma estaba situada donde luego tuvo el Duque de Medinaceli la suya: en la actual Plaza de las Cortes. Para el pueblo se celebraban en la Plaza de la Cebada y se comenzaron a organizar en la Canonización de San Isidro. Y al igual que en la Plaza de la Cebada se celebraron también en la Plazuela de Antón Martín. Durante mucho tiempo se mantuvo la costumbre de alancear los toros por los caballeros, llegando hasta los tiempos del rey Felipe IV, pero la fiesta fue dejando el paso a la gente del pueblo y los caballeros se dedicaron a ser espectadores. Cuando la fiesta del toro alcanzó gran importancia fue en los reinados de Fernando VI y Carlos IV. Era costumbre que las damas de la nobleza fueran a las corridas en sus coches ataviadas con los lucidos trajes de majas, mientras los calesines llevaban a las manola. Fue en esa época cuando triunfaban Pepe-Hillo, Costillares y Pedro Romero, que se citan y salen como personajes en la zarzuela PAN Y TOROS, que nos deja un testimonio fehaciente de ello. Cuando terminó la Guerra de la Independencia, Fernando VII protegió mucho las fiestas taurinas creando la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, que fue suprimida en el año 1834.

PAN Y TOROS, de José Picón, con música de Francisco Asenjo Barbieri, se estrenó en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, el 22 de diciembre de 1864, y está escrita en tres actos y en verso, desarrollándose su acción en la villa madrileña durante el reinado de Carlos IV. La zarzuela debe su título a un panfleto anónimo que circulaba desde 1793 y que todos citaban por su párrafo final: «Haya pan y haya toros, y más que no haya otra cosa. Gobierno ilustrado: pan y toros pide el pueblo. Pan y toros es la comidilla de España. Pan y toros debes proporcionarla para hacer en lo demás cuanto se te antoje “in secula seculorum”. Amén.» El libreto de la obra es una evocación del Madrid goyesco, con la célebre Tirana y Pepita Tudó, esposa morganática de Godoy, los toreros Pedro Romero, Pepe-Hillo y Costillares, la duquesa de Alba, Jovellanos y el propio Goya. Entre los «olés» de la manolería y al compás de las bandurrias hacen el bizarro paseíllo los tres espadas, que corean una canción popular de la época llamada “El Perulillo”.

El pasacalle ha ido siempre unido a la fiesta de los toros. LA CHULAPONA es una comedia lírica en tres actos, original de Federico Romero y Guillermo Fernández Show, con música de Federico Moreno Torroba, estrenada en el Teatro Calderón de Madrid el 31 de marzo de 1934. En el cuadro primero del acto segundo los vecinos y vecinas van a los toros, a la Plaza de Toros de Goya –situada en donde está actualmente el Palacio de los Deportes– y que se había inaugurado en septiembre de 1874, ya que la antigua Plaza de Toros de la Puerta de Alcalá tuvo que ser derruida en 1870 debido a las reformas y al ensanchamiento al que se vio sometida la Villa y Corte.

* Textos extraídos del libro «El Madrid de la Zarzuela» de José M.ª Gómez Labad.

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