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Toro de Zalduendo, casta navarra

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Para encontrar los orígenes de la ganadería de Zalduendo debemos irnos al año 1722 y a la localidad navarra de Caparroso, donde nació sobre la base de ganado salvaje. Poco a poco se va moldeando hasta convertirla a mediados del siglo XIX en una de las favoritas de los toreros. Con origen en reses del Marqués de Santacara, con el paso de los siglos acabó de nuevo en manos de un descendiente lejano, Fernando Domecq Solís, que hace un par de años la vendió, hierro incluido, al multimillonario mejicano Alberto Bailléres.

Hablar de la ganadería de Zalduendo es hacerlo de la tercera ganadería más antigua de España. Oficialmente tomó antigüedad el 14 de julio de 1817, estando por detrás de las de José Vázquez Fernández, antigua Aleas -con antigüedad del 5 de mayo de 1788- y la de Juan Pedro Domecq, antes Veragua -del 2 de agosto de 1790-. Sin embargo, desde 1772 se sabe que tiene ganado bravo la familia Zalduendo, de Caparroso, con una punta de reses que provenía del Marqués de Santacara, a través de la ganadería de Lecumberri. Esta compra no fue del todo casual. Al parecer la corellana Isabel de Virto, más tarde esposa de Lecumberri, tenía una gran amistad con Mª Teresa Pascual, que posteriormente se casaría con Joaquín Zalduendo.

Por su parte, la Casta Navarra tiene sus orígenes en el siglo XVII, cuando Joaquín Antonio de Beamont Escurra y Mesía, Marqués de Santacara separó y seleccionó el ganado navarro, creando una ganadería que vendió en 1701 a Juan Escudero Valero. En 1715 la adquiere Martín Virto para su hija Isabel de Virto, a quien le sucede su hijo Antonio Lecumberri Virto en el año 1.756. Antonio mejoró y seleccionó la ganadería, y se le considera el verdadero creador de la Casta Navarra. Más tarde vendió la ganadería en cuatro lotes: 1) Joaquín Zalduendo, 2) Felipe Pérez Laborda, 3) Antonio Lizaso, y 4) Javier Guendulain.

Los Zalduendos originarios
La ganadería de Zalduendo se caracterizaba en sus orígenes por sus toros de Casta Navarra, y para definirlos bien, se puede recoger lo que Saturnino Napal Lecumberri dice en su libro “Navarra tierra de toros. Casta navarra”, sacado de otro de Luis Fernández Salcedo titulado “Trece ganaderos románticos”:

“Los toros navarros eran chicos por su tamaño y grandes por su bravura, con un temperamento nervioso en extremo capaz de hacer andar de cabeza a toda la torería, que saltaban limpiamente la barrera, no huyendo, sino persiguiendo a la gente. Su capa era castaña y colorada, abundando los ojos de perdiz y los chorreados, cariavacados y melenos, con cuernos cortos, blancos, veletos y algo alirados. De tipo desigual, es decir, cargados del cuarto delantero y almendrados de atrás. A veces francamente lamidos. Finos, ágiles, duros de patas, siendo éstas cortitas y rizosas de pelo”.

Y si se acude al testimonio que nos legó Guerrita, “en la lidia presentan alguna desigualdad en ocasiones, aunque en lo general son estos toros bravos, nobles y muy ligeros, el pelo más general en ellos es el retinto colorado y royo, y alguno negro”.

Ya en 1808 algunos de sus toros eran famosos en el mundo taurino. Es el caso de “Chocolatero”, lidiado en Pamplona el día de San Fermín de 1808, recibió 22 varas, mató diez caballos y a petición del público fue indultado. Se devolvió a los corrales sirviendo después como magnífico semental. También “Ligero”, retinto oscuro y bien armado, fue indultado en Pamplona en 1858. Mató ocho caballos.

En el ruedo antiguo de Bilbao, “Sillero” adquirió gran notoriedad. Se lidió en el 18 de septiembre de 1902, en los corrales mató un toro y en la plaza acudió bravamente a 28 puyazos. Pero en su historia se anotan también dos hechos luctuosos. El primero, protagonizado por “Portogüelo” en Toro (Zamora) el 12 de octubre de 1859, que hirió al espada Pedro Párraga que murió tres días después. El segundo, “Cantinero”, lidiado en la localidad navarra de Fitero el 12 de septiembre de 1899, que hirió mortalmente José Rodríguez David, “Pepete”.

Como es de toda lógica, la ganadería de los Zalduendo tuvo su protagonismo en las fiestas de Pamplona. En los Sanfermines de 1846 se celebraron funciones de toros los días 6, 7, 8 y 9 de julio. El ganado fue de las acreditadas vacadas de Guenduláin, de Tudela, con divisa encarnada; de Zalduendo, de Caparroso, con azul y encarnada, y de la señora Viuda de Pérez de Laborda, de Tudela, con blanca.

Un año después, siendo empresario de la plaza el ganadero vecino de Corella, Miguel Poyales, se contrataron para las corridas de San Fermín; “Tres toros de la vacada de Guenduláin, otros tres de la de Zalduendo, tres del señor Pérez de Laborda, que se hallan en las cercanías de Valtierra; otra corrida de la vacada del señor Bermejo y Elorz, que están en las hierbas de Imaz, y la tercera perteneciente al contratista Miguel Poyales, de Corella, que se halla en el Soto de Alfaro”.

Estos toros se lidiaron los días 6, tres por la tarde; día 7, seis también por la tarde; días 8 y 9, tres por las mañanas en prueba y seis en corridas por las tardes. El torero y jefe de cuadrilla contratado para las corridas fue Francisco Arjona “Cúchares”, quien trajo como segundo espada a su hermano Manuel.

En el cartel de la feria de 1848 se lee: “Los toros serán de las acreditadas vacadas de Guenduláin de Tudela, con divisa encarnada. Zalduendo de Caparroso, con azul y encarnada. Señora Viuda de Pérez de Laborda de Tudela, con blanca, y Poyales de Corella, con verde. El desempeño de la plaza estará a cargo del primer espada Francisco Ajona Guillén, alias “Cúchares” y su segundo Manuel Ajona Guillén. La cuadrilla se compondrá de cuatro picadores y seis banderilleros, incluidos los provincianos”.

Vuelve en años sucesivos, destacando su presencia en los sanfermines de 1859. Según recoge el cartel anunciador de las corridas de San Fermín: “El desempeño de la plaza estará a cargo de los acreditados primeros espadas de la Corte, Francisco Arjona, alias “Cúchares”, y Julián Casas, alias “El Salamanquino”. Picadores: Francisco Calderón, Manuel Lerma “El Coriano”, José Sevilla, Lorenzo García y Ramón Hernández. Banderilleros: Manuel Ortega “Lillo”, Antonio Velo, Manuel Bustamante, Marcelo Ureña, Victoriano Alarcón y Benito Garrido. Los toros serán de las muy acreditadas ganaderías de D. Severo Murillo, de la señora Viuda de Zalduendo, de la señora Viuda de Pérez de Laborda, de D. Miguel Poyales y del Excmo. Sr. D. Nazario Carriquirri”.

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