En la Opinión de Pepe Mata
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- Advertencia: Siempre es oportuno advertirles tanto a ganaderos como a toreros, empresarios y ahora a los políticos, que este artículo de opinión no es apto para ellos, porque aquí no aparecerán ni los falsos elogios ni las inútiles justificaciones para acomodar todo en una artificiosa ficción y así dañar a la verdad. Para ello, existe la prensa corrupta, que vive de enaltecer el engaño, inundando de mentiras, adulaciones e intentando abusar de la buena fe de los lectores al tratar de convencerlos de lo que no ocurrió. Bajo advertencia… no hay engaño.
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En los años 80, sí del siglo pasado, habían ciertas maravillosas tertulias -algunas heredadas de las décadas de los 60 y 70- que se organizaban alrededor del programa Toros y Toreros del legendario Canal Once cuando era un canal cultural, que producía, dirigía y conducía el licenciado Julio Téllez. Una vez que concluía la emisión era citado en la casa del alto tribunal taurino, sí la del Gran Maestro Pepe Alameda para escuchar su inapelable veredicto con relación a lo sucedido en el programa.
Teníamos el privilegio de asistir a ese tránsito vertiginoso de inacabables ideas, algunos entonces jovenazos, ideas que llegaban a rebasar por momentos al arte de la tauromaquia para deambular por la poesía, la música clásica, la ópera, el teatro; en fin, que eran momentos mágicamente culturales.
Se escuchaba sentenciar a mi gran amigo y maestro el licenciado Julio Téllez a otro gran amigo y Maestro Pepe Alameda -maestro de todos, lo que afirmo con nostalgia-, “… la primera corrida de toros en México se celebró el 24 de junio de 1526 en Tenochtitlan, como parte de las festividades por el día de San Juan y el regreso de Hernán Cortés, convirtiéndose en el inicio de los festejos taurinos en América“.
Mientras alternaba un circunspecto e incipiente historiador, Paco Coello, quien se consolidaría con el tiempo, como un indiscutible erudito de la historia de la tauromaquia mundial, “… ya lo escribió el propio Hernán Cortés en su quinta carta de relación al emperador Carlos V en donde decía que se estaban lidiando ciertos toros“.
Esto llevaba a discutir y definir entre los contertulianos, fundamentalmente, el licenciado Téllez que “… en la realidad más que toros eran cíbolos… el bisonte americano, lo que se habían lidiado en lo que a partir del 8 de marzo de 1535, fue el Virreinato de la Nueva España…”.
Claro, comenté yo, que después del 27 de septiembre de 1821 el México Independiente. Y… consecuencia de la Constitución de 1824… el México como República Federal.
-Hasta parece que de jovencito sí estudié-
Es oportuno destacar que en aquellas mágicas tertulias se afirmó que fueron cíbolos los que enfrentaban los primeros toreros, porque el ganado bovino y ovino lo trajeron los llamados conquistadores de la Península ibérica.
No los había en México eso lo comenta y detalla en su libro magnífico libro Don Antonio de Solís y Rivadeneyra: Historia de la conquista de Mexico, poblacion, y progresos de la America Septentrional, conocida por el nombre de Nueva España.
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Como dato adicional, percibo que es oportuno hacer notar en estos momentos de tanta desinformación que emana desde Palacio, que la llamada conquista pudo se perpetrada por el apoyo de poco más de 100 mil naturales de Mesoamérica mal llamados indios o indígenas.
En la gigantesca biblioteca que tenía el licenciado Téllez -llegó a tener más de 30 mil volúmenes- un buen día conversamos de que la historia ha tratado mal a los tlaxcaltecas, de lo que estuvimos de acuerdo. No sólo fueron de Tlaxcala quienes apoyaron a los conquistadores, sino también Otomíes, Chalcas, Guajucingo, Churultecal, Totonacas, de Amecameca, Chimalhuacán, Huexotzingo, entre más tribus.
Y todo fue, porque los mexicas, que no aztecas (los aztecas eran de Aztlán), tenían hasta cruelmente sometidos a todos los pueblos de la mesoamérica, todas las tribus vieron la oportunidad de la venganza y actuaron en consecuencia.
Al margen de que, Cristóbal Colón, no llegó a la India sino descubrió otro continente al que se le bautizó con el nombre de Américo Vespucio, porque fue quien lo hizo notar, por eso, escribo que no son ni indios ni indígenas.
Hernán Cortés apenas y contaba con 900 soldados en activo y no fue patrocinado por la Corona Española. Fue un reto más bien personal.
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¡Qué recuerdos!
Así eran las conversaciones, pláticas con el licenciado Téllez, siempre plenas de cultura.
Reuniones en la que no faltaba la perspicacia de otro Paco… Terán, y en fin tantos amigos, que ahora en el presente, los que continuamos por este mágico paso terrenal, recordamos con aprecio a los que trascendieron al universo para continuar su evolución.
Continuando con el relato…
A la convocatoria del licenciado Téllez -con el apoyo del propio Paco Coello- allá por 1985 fundó y consolidó a los Bibliófilos Taurinos de México quienes tenían reuniones en su imperial y centenaria residencia de la Santa María de la Ribera frente al Kiosko Morisco. Además de haber estado plenas de incontestable sabiduría, eran opíparas por los exquisitos manjares y mágico brebaje que Don Julio les ofrecía con indiscutible bonhomía a sus invitados.
Por ahí desfilaron… la Dra.Lee Burnett, los hermanos Ruiz Quiroz, D. Gabino Lombana, el Maestro Humberto Peraza, Guillermo Ernesto Padilla Díaz de León, el Dr. Raúl Humberto Montes, al también Dr. Javier Ochoa, D. Daniel Medina de la Serna, Heriberto Lanfranchi, Antonio Barrios Ramos, el arquitecto Arturo Combe y tantos que ahora mismo se me escapan sus nombres del archivo de sastre de mi memoria.
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En mi concepto fue la mejor época de los Bibliófilos, no es que ahora no resulte interesante, no obstante, cuando un pasado ha sido incontestablemente esplendoroso… poco habrá que decir.
Esas décadas fueron productivas para la tauromaquia en México, en donde se defendía con vehemencia a la autenticidad del toro en el ruedo, así como la verdad creadora del torero.
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Es más el Maestro Alameda, el licenciado Téllez junto con los Bibliófilos, apoyaron a Paco Coello quien descubrió en 1987, los cien años de la restauración de las corridas de toros en la Ciudad de México. Alrededor de esta aportación, las conferencias se multiplicaban y la gente, el gran público taurino, se sentía inmerso en un misterioso, mágico y luminoso mundo… sí el del arte del toreo.
El licenciado Téllez contó con el apoyo de Manuel Camacho Solís, entonces Regente de la Ciudad de México, quien apoyó todo el proyecto para celebrar este acontecimiento taurino.
Así hubieron exposiciones en el Museo de la Ciudad de México, conferencias en el Palacio de Bellas Artes en las que llegó a participar el Maestro Pepe Alameda mano a mano con Rafael Solana, así como conciertos en todas las plazas públicas con las Bandas Sinfónicas del Ejército y la Marina. La hija del Dr. Hoyo Montes prestó la películas de la colección taurina de su padre y se pudieron ver en el Teatro José Martí.
Una vida cultural taurina intensamente activa.
Después el licenciado Julio Téllez junto con Paco Coello, fundaron el Centro de Estudios Taurinos de México y se continuó aportando conocimiento a la tauromaquia.
La Fiesta en México estaba viva, esplendorosa consecuencia de que todos los medios de comunicación y fundamentalmente Toros y Toreros a nivel nacional, ofrecía los pormenores no sólo de los festejos que se celebraban en la Monumental Plaza de Toros México, sino también desde Tijuana -en donde nace la Patria- hasta Yucatán.
La decadencia sobrevino cuando un nada bien recordado empresario, decidió hacer de la tauromaquia en la Monumental México, de su propiedad, así como la extensión de sus pésimos gustos y desmedidas ambiciones.
Así, el público pasó a un último término y dejó de ser el creador de sus ídolos teniendo que aceptar a toreros que venían a México y no a enfrentar a ese toro auténtico, a ese toro bravo, encastado e íntegro, sino a un toro menoscabado que acabó siendo un reprobable pequeñajo bobalicón.
A finales de la década de los noventa y principios del nuevo milenio, el gran público comenzó a dejar sus asientos en las plazas. Ellos querían ser testigos de las grandes hazañas de gallardos toreros, de crear a sus ídolos y de verles confrontar con su verdad la autenticidad de un toro íntegro en toda su dimensión.
Es más, en esos años fue cuando Cuauhtémoc Cárdenas -primer jefe de Gobierno de la Ciudad de México, nombró al licenciado Julio Téllez, Presidente de la Comisión Taurina del Distrito Federal, dándole cabida a la afición a través de las peñas, porras y grupos taurinos, así como a escritores.
La tauromaquia tenía que ser libre e inclusiva con base en la verdad de su esencia.
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Pareciera que eso no le importó al ogro de Insurgentes y al ver a la gran plaza vacía, lo más sencillo para él, fue culpar a los medios que ofrecíamos una verdad sin compromisos, a las instituciones que defendían la integridad de la Fiesta; sí a los que somos esa voz tan necesaria de toda la maravillosa afición que ama al arte del toreo.
Sin embargo, el dictadorzuelo del monumental coso, nos ofendió y atacó al licenciado Téllez y a quien esto escribe, pero nunca claudicamos ni claudicaremos, porque sólo la verdad nos hará libres. Y todo ese maravilloso público que cree en nosotros merece todo nuestro respeto.
Para que la Fiesta vuelva a retomar su esplendor, porque estoy seguro que sí puede hacerlo, se requiere indiscutiblemente volver a esa verdad del toro auténtico para el torero de verdad; sí claro, hacer uso inteligente de las estrategias mercadológicas porque vivimos en el tiempo de la mercadoctecnia.
No se debe permitir más, que los apoderados vayan a intentar y obligar a los empresarios a que compren pequeñajos bobalicones de ganaderías comerciales, para que sus toreros salgan cómodamente a los ruedos, eso sólo hará que la gente siga alejada de su espectáculo favorito.
En estas épocas por las que transita México, nadie puede obligar a que se acepten las mentiras, porque así lo decidió un dictadorzuelo.
Si un empresario no es capaz de llenar su plaza de toros, será porque se niega a presentar la irrebatible verdad del toro bravo encastado e íntegro.
Sin el toro auténtico no habrá verdad en el redondel.
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¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!
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- Les recordamos que el calendario de los festejos de los TorosenelMundo, lo hallarán aquí en nuestra sección de Calendario
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Entrar a ver el programa de televisión TOROS EN EL MUNDO TV
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