Domingo 29 de marzo. Séptimo festejo de la temporada, Plaza de toros San Marcos, más de media entrada. Se lidiaron novillos de Fernando Lomelí, justos de presencia, todos pelearon en los caballos. Destacaron el primero, el tercero y el quinto por su fiereza y bravura, escucharon palmas en el arrastre. Los demás complicados.
Luz Elena Martínez: Oreja
Diego Alarcón: Al tercio
Enrique Melchor: Vuelta al ruedo
Laguna Varela: Al tercio
Luis Aguilar: Palmas
Sergio Paredes: Al tercio
Detalles: Saludaron en el tercio los subalternos Kevin García y Santiago Kignston
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¡Click, flash, clap clap clap!
Mucha foto, mucha pasarela y mucho, pero mucho aplauso.
Así suena últimamente el recinto sanmarqueño, esta tarde no fue la excepción. Aquello parece un camino de celebridades tanto fuera como dentro del ruedo, que es lo más preocupante.
La mayoría de los noveles coletas se autorregalaron la salida al tercio y otro hasta osó darse la vuelta al ruedo inmerecidamente. Ensimismados en un halo de glamour, en un aura de autoengaño, dejándose hipnotizar por los sonidos de onomatopeyas de las vanidades.
¿Qué motiva a los recientes novilleros a creer que merecen la cosecha sin haber siquiera sembrado?
Maestros, allegados, acompañantes: díganle a sus educandos que una salida al tercio debe ser solicitada por el público y no un acto petulante que creen merecer por simple añadidura.
Sus voces experimentadas desde el callejón deben indicarles el qué sí, el qué no y el qué nunca.
¿Y a los novillos?
Muchos ni los vieron, ni cuenta se dieron de sus buenas condiciones y pocos aplaudieron en sus arrastres.
Luz Elena Martínez se enfrentó al primero de la tarde de nombre Chepis un astado justito de presencia al que recibió con larga afarolada de rodillas, luego quitó por verónicas y revoleras. El novillo empujó fuerte en varas. Por bajo y con firmeza la joven torera inició su proceder con la muleta, el novillo era atento le seguía con la mirada y mantenía el hocico cerrado, ella le dio espacio para pasarlo por derecha y ligar un molinete rematado con el pase de pecho. Aunque el astado mantenía la mirada en ella, la joven prosiguió con su tarea. Por izquierda, no logró ligar las tandas, pasos y pasos entre pase y pase. Uno que otro detalle, el novillo mantenía el son y la embestida, pero la profundidad de las telas no provino. Cerró con algunos molinetes y el cambio por delante, manoletinas y ayudados por alto para terminar, mató de estocada entera caída. Hubo leve petición con los pañuelos, mucho pitido y gritos de oreja, oreja. Hasta eso ha llegado Aguascalientes, que su afición no sepa ni cómo solicitar un premio.
Al final la oreja a sus manos y las palmas en el arrastre para el novillo de Fernando Lomelí.
Travieso llevó por nombre el segundo de la tarde que correspondió a Diego Alarcón justo de presentación de salida alegre que atendió el llamado de los capotes. Alarcón lo saludó con farol de rodillas, de pie algunos lances en los que el novillo metió bien la cabeza con franqueza y poder por ambos lados. En los caballos empujó fuerte y le pegaron con dureza, aun así, salió buscando a la pelea en capas. Chicuelinas y revoleras le siguieron en las que el astado asistió. De muleta se lo llevó por bajo, doblándose con él hasta los medios, ahí quiso pasarlo por derecha, pero el astado salía distraído, lo probó por naturales y la misma condición. De pronto el novillo le prendió fuerte dándole una paliza en la arena de la cual se repuso, volvió a la cara, pero no hubo muleta de dominio, solo la embestida imperativa del novillo que mantuvo el hocico cerrado hasta el final. Para cerrar su faena Alarcón terminó por bernadinas y remate de pecho. Mató de estocada caída muy trasera y perpendicular. El novillero primero escuchó palmas y luego salió a saludar al tercio por su cuenta.
El tercero de la tarde se llamó 4 Hermanos y desde su salida mostró su poderío, yendo de frente, rematando en los burladeros, atento a las capas. Su lidiador Enrique Melchor lo recibió con largas afaroladas de rodillas, luego de pie hubo que aguantar las duras embestidas hacia su capote, el astado metía la cara por ambos lados buscando al ser que se enfrentaría a su dominio. En varas recibió castigo hasta en cuatro ocasiones, por indicaciones desde callejón, y aun así siguió embistiendo como una máquina. En banderillas destacó Kevin García que saludó en el tercio luego de buenos pares.
4 Hermanos embestía por ambos lados con fiereza y bravura, el joven hidrocálido lo sacó por alto hacia los medios, la primera tanda dejándolo pasar, pensaríamos que era de mero tanteo, pero no, el común denominador de la faena fueron muchos pases, arrancándose el novillo al primer toque, pero del lado opuesto a él no existió el entendimiento y la inexperiencia se notó. La falta de firmeza en la muleta, las zapatillas andantes y el cuerpo respondiendo al espanto fueron evidentes. Por ambos lados la misma historia, Melchor sin eslabonar, cortando los pases y viéndose cauto.
El novillo pasaba por la tela por inercia, fijo, poderoso y los olés rotundos nunca llegaron porque la gente no lo sintió, pases y más pases dejando ir inédito a un gran novillo. Mató de entera caidísima, palmas en el arrastre al novillo.
En un principio la gente lo invitó a salir al tercio y por su propia decisión se dio la vuelta al ruedo con una determinación enorme cual ¡Ejem!, misma que quizá le hubiera servido mejor para citar, templar y mandar. Muchos, clap clap clap aplaudieron, ingenuos de lo que habían visto, otros, el shhh del silencio fue su respuesta ante lo visto.
El cuarto de la tarde de nombre Agradecido correspondió a Laguna Varela, otro novillo de salida poderosa, el joven intentó recibirlo con larga de rodillas, al no lograrlo se echó a un lado. Ya de pie ahora sí logró una larga afarolada de rodillas junto a las tablas. El novillo fue atento, fuerte, remataba a los burladeros, lo probó con algunos lances y desde un inicio le dejó claro que no le pondría las cosas sencillas. Lo llevó bien, bregándolo a los caballos donde le dieron un puyazo muy trasero en el que empujó. Cubrió Laguna Varela el segundo tercio dejando un cuarteo por pitón izquierdo en buen sitio, en el segundo quiso dejar un par al violín, pero al no lograrlo cuarteó por derecha dejando solo una banderilla. Y para sacarse la espinita el tercer par de dentro hacia afuera dejó un par al violín ahora sí de buena ejecución.
Con la muleta en la mano se lo pasó por alto, luego se puso de rodillas para darle un pase de pecho. Por naturales el astado iba bien, aunque un poco tardo, contados pases sin mucho mando. Por derecha algunos intentos más sin conseguir ecos del tendido, el astado ya salía distraído, le desprendía la muleta el joven sin acomodarse y sin ir más allá. Mató de pinchazo y estocada entera ligeramente caída, se escucharon leves palmas para que también se convenciera de que era necesaria su presencia en el tercio sin que nadie se la hubiera solicitado.
Luis Aguilar se enfrentó al quinto de la tarde, Chacho se anunció en el cartelillo, otro que salió a rematar en los burladeros. El joven novillero lo recibió con largas afaroladas de rodillas, luego quitó por revoleras, el astado iba bonito en la embestida. En varas empujó fuerte y abajo. Metía la cara en los capotes, pero se quedaba cortito. De muleta iba mejor por el derecho, Aguilar lo sacó de las tablas a los medios, el novillo se arrancaba de largo, le levantaba la muleta provocándole sustos. La primera tanda que logró acomodarse el torero fue por derecha, que sin ser del todo limpia sí mostró mucha actitud. Por izquierda también poniéndole las cosas complicadas, pero el muchacho se quedaba, peleaba cada muletazo y eso la gente lo entendió, sus afanes fueron muchos. Al final el astado ya le reculaba y se tornó peligroso, manoletinas arriesgadas y la gente con él. Vino el silencio que también suena, se tiró a matar fallando en muchas ocasiones. La gente le sonó las palmas y también se oyeron mientras el tiro de mulillas arrastraba al astado.
Sergio Paredes lidió al sexto de la tarde que se llamó Agraciado, el toro de menor presencia del encierro al que recibió con largas afaroladas de rodillas, luego verónicas lentas y media. El astado empujó en varas. En banderillas destacó Kevin García y Santiago Kingston.
Con la muleta el joven hidrocálido comenzó por alto, el astado se revolvía pronto, era fijo. Paredes consiguió los olés en tanda por derecha bien llevada y larga, se quedaba en el terreno del miedo hasta que lo prendió por el glúteo, pero regresó a la cara sin consecuencias evidentes. Por izquierda apenas había conseguido un natural largo y el astado le desprendió de la tela, de ahí en adelante la labor se vino a menos, el joven a pesar de los sustos volvía a la cara, pero ya no había mucho que contar. Mató de estocada entera ligeramente caída para escuchar palmas desde el tercio.
Hasta aquí la tarde donde los sonidos nos dijeron que no siempre hay que hacer caso a lo que aparenta ser un ambiente de triunfo, cuidado con esas formas fónicas porque de creerlas pueden hacer que las mentes más jóvenes se desvíen del camino de la verdad y la torería.



