El matador de toros Juan Ortega pasó por los micrófonos de la Cadena Cope de Sevilla en el programa Tarde de Toros, que dirige Carlos Crivell con José Luis López. El diestro sevillano regresó el día anterior de México, donde vivió la frustración de no poder torear en Juriquilla, debido a la suspensión de la corrida por orden judicial a causa de las presiones animalistas. “Ha sido algo desagradable y que da mucha pena. La corrida se suspendió solo tres horas antes de comenzar. Es fruto de la intransigencia y de una situación extraña que vive la fiesta mexicana, donde el máximo exponente es el cierre de la plaza Monumental de México”.
A pesar de esta negativa experiencia, Ortega es optimista ante el futuro del toreo en la nación azteca, “porque hay muy buenos aficionados, se viven los toros con intensidad y mucha pasión, los ganaderos están haciendo un buen trabajo y hay muchos jóvenes que quieren ser toreros”.
Calificó de “muy buena la temporada pasada, en la que he toreado más que nunca. Ha sido un año en el que he estado muy a gusto. Cuando acabó la temporada me dio coraje, porque estaba en muy buena dinámica, no estaba cansado, me veía en plena forma y no quería que se acabase aquello”. Afirmó que “torear tantos días tiene un desgaste físico y emocional, está fuera de casa mucho tiempo, son muchos viajes, pero tiene sus ventajas, como que lo que llamamos el sitio en la cara del toro, que lo tienes más fresco, vas creciendo, le añades cosas a tu tauromaquia. Si paras, luego cuesta trabajo volver a coger el ritmo”.
De la temporada guarda un recuerdo especial de la tarde de Aranjuez, “un marco muy bonito, en la que corté el primer rabo de mi vida y me hizo mucha ilusión pasearlo”. A la temporada le pone una nota muy alta, “aunque hay tardes en las que la cosas no salen bien, porque el toreo es una cura de humildad constante”.
¿Hacia dónde va el toreo de juan Ortega? Responde tras una breve reflexión: “Los toreros deben estar en una continua búsqueda, el toreo es como una candela, que si dejas de echarle palitos se apaga. Hay estar continuamente creciendo, añadiendo toreo a tu tauromaquia. En mi caso, además, no soy nada conformista, no quiero que digan de mí que soy un buen torero, quiero ser algo más”.
Tras una breve pausa, el torero trianero profundiza: “Las condiciones de cada torero son las que son; luego hay cosas que se van añadiendo. También hay una parte de aprendizaje muy importante en la formación de un torero”.
Si se le inquiere sobre su condición de torero de arte, recuerda que “son etapas en la historia. Hubo un tiempo en el que en Sevilla coincidieron Chicuelo, Pepe Luis, Pepín Martín Vázquez, Manolo González, y en esos momentos el toreo tira por un palo. Luego llegan otros tiempos y predominan otras formas. Pero aquí quien marca la pauta es el aficionado. Ahora, parece que gustan mucho los toreros de arte”.
Ha mencionado a espadas de Sevilla grandiosos, “a los que no he visto, pero me ha hablado mucho de ellos Pepe Luis Vargas y me transmitido su concepto, lo que ha sido una gran suerte en mi caso y me han hecho crecer mucho”.
Juan Ortega es consumado artista con el capote, algo que le da un sello especial. “Disfruto mucho con el capote y ahí soy muy egoísta y, si un toro me lo permite, lo toreo de capa. Al fin y al cabo, el toreo es todo, no solo es la muleta, es algo mucho más rico y el capote es un toreo de una belleza única”.
Al final hay premios, en el caso del toreo las orejas, que a Juan “claro que me importan, da un gusto tremendo coger la orejas y pasearlas por la plaza, pero cortar las orejas no puede ser el objetivo único, algo que vemos muchas veces. Las orejas son una consecuencia, el objetivo debe ser otro”.
Hablamos de ganado y afirma que “creo que ahora se está lidiando el toro más bravo de la historia, el que con más verdad he visto hacer las cosas, por su humillación y profundidad”. No le gusta señalar sus ganaderías preferidas, “porque yo soy de los ganaderos, de su afición y trabajo, que es lo que marca el camino de la ganadería. Los que crían toros les imprimen su personalidad y su concepto a toro que crían”.
“He pensado que algún día me anunciaré con corridas como Miura o Victorino – añade -, porque son necesarios añadir hitos a tu propia historia. No estoy cerrado a nada”.
Va a comenzar una nueva temporada “con la misma ilusión de siempre. Soy como un niño. Ahora empiezo en Valdemorillo y estoy deseando que todo comience de nuevo”. Está contento con que su apoderado, José María Garzón, sea el empresario de Sevilla, “Me he alegrado mucho por José María, que es un ejemplo de vocación y pasión por los toros. Es una muestra de que con trabajo lo sueños se cumplen”.
No aparece en el cartel del Domingo de Resurrección en Sevilla. “Es una fecha muy bonita, pero no lo es menos la del Corpus, en una corrida con un cartel de lujo y en una fecha recuperada y tan sevillana. Pero lo que me gusta es torear en Sevilla”.
Se siente más estimulado cuando torea con algunos toreros, “pero sobre todo con las fechas, por ejemplo, en la Feria de Abril de Sevilla”. Confiesa que le gusta torear con Morante y que está encantado con su vuelta en Sevilla. “lo comprendo muy bien, ha entregado su vida al toreo y debe ser muy difícil despegarse de la fiesta”.


