TELEGRAMA TAURINO
La Galería de David Serrato… de la 4ª corrida de la temporada 2026 de GuadalajaraCuenta atrás para el debut de Emiliano Osornio en ValenciaCARTEL FERIA TAURINAS DE INCA Y MUROLista de precios para la corrida de feria el 21 de marzo en la Plaza Revolución de Irapuato.Las Dos Puertas del Éxito, un coloquio en Atanzón sobre la dureza del toreoMorante: todas las plazas en las que se ha confirmado su presencia para 2026Morante toreará cuatro tardes en El Puerto de Santa MaríaBuen ambiente en el primer día de venta de abonos en SevillaDavid de Miranda y Argentina, mano a mano con sabor a HuelvaJuan Ortega dona un vestido a la ciudad de ManzanaresXavier Barella: «En Vic cultivamos la autenticidad y la diferencia a través de la independencia a la hora de confeccionar los carteles»Guadalajara MEX oreja para Emilio de Justo que perdió con la espada el triunfo completoLa Temporada en la San Marcos tiene nombre: Jairo LópezCrónica: Una oreja para Emilio De Justo en Guadalajara.¡Un olé a Julián Guerra!Víctor Hernández, la joya del toreo de Madrid en el tesoro secreto de Las Ventas: “José Tomás es un referente absoluto”La experiencia y torería de José Antonio Carretero se suman al equipo de apoderamiento de Arturo GilioDesestimados los dos recursos del concurso de Zaragoza: el proceso entra en su recta final y San Jorge se podría salvarFeria Toro apuesta por los jóvenes en AtltzayancaSamuel Navalón: «Vivo por y para el toreo, y un percance así, por muy duro que sea, no va a frenar lo que quiero conseguir»

Y es que España –sin importar si uno es amante o no de los toros– queda representada a la perfección en esos momentos…

publicación de Jano García

Imaginemos a un belga que acaba de salir de su ciudad en la que triunfa la barbarie de las bicis, la organización absoluta, la corrección, la frialdad a la hora de entablar relaciones personales y despojada de todo tipo de identidad llegando ayer a Sevilla. Imaginemos a ese belga rodeado de sus amigos caminando por el centro de la ciudad con temperaturas estivales mientras las terrazas están abarrotadas, el griterío es generalizado y los ciudadanos se aglutinan alrededor de la música.

Imaginemos a ese belga que, de pronto, se topa con la siguiente escena: Una multitud porta a hombros a Morante de la Puebla al grito de «¡Torero, torero, torero!». A su paso, en los balcones, los vecinos se asoman para aplaudirle y sumarse al cántico. Otros bajan raudos a la calle para unirse a la procesión. Con la ilusión de un niño pequeño, con una sonrisa perenne y con las prisas siguen la estela de aquellos que desde la plaza llevan a hombros al triunfador de la tarde hasta su hotel. Una escena incomparable de felicidad en la que ancianos y niños, ricos y pobres, socialistas y conservadores se aglutinan alrededor de un torero entre vítores y aplausos. Los desconocidos se abrazan, la camadería entre los distintos brota espontáneamente y la alegría es compartida y distribuida entre los presentes. Incluso hasta el más antitaurino de la faz de la Tierra no puede reprimir una sonrisa contagiosa al contemplar el paso de un pueblo feliz.

Una estampa que resulta del todo incomprensible para ese pobre individuo que el infortunio del azar le hizo nacer en Bruselas y es incapaz de comprender el júbilo de los aficionados al contemplar una gesta que se dio por última vez hace 52 en la Maestranza de Sevilla.

Y es que España –sin importar si uno es amante o no de los toros– queda representada a la perfección en esos momentos. Sólo un pueblo como el español regido por la espontaneidad, el caos ordenado y las ganas de vivir es capaz de generar un espectáculo único en el mundo que no se puede explicar con palabras, pues trasciende a la razón. Todo ello de forma improvisada que es –a fin de cuentas– la única forma de hacer algo de verdad, auténtico e irrepetible.

By TT20

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts

No widgets found. Go to Widget page and add the widget in Offcanvas Sidebar Widget Area.