TELEGRAMA TAURINO
El Circuito de Novilladas de Andalucía presenta su séptima edición en SevillaPresentan los carteles taurinos oficiales para la Feria Internacional del Caballo Texcoco 2026Juan Pablo Sánchez y David de Miranda acompañados del Mestro Enrique Ponce realizan labores de campo en San ConstantinoCastella dona el traje con el que salió por la Puerta del Príncipe al Museo de MaestranzaVic-Fezensac: presenta su gran feria torista con seis festejos y corrida concursoEl matador de toros Ginés Marín, es el invitado de esta semana en Grana y OroCARTEL CPRRIDA DE TOROS EN ILLESCASTexcoco presenta su serial taurino de la Feria Internacional del Caballo 2026.Ramón Valencia y Toño Matilla rompen un supuesto pacto de ANOET y presentarán su candidatura al pliego “inaceptable” de Zaragoza.Buscan conservar el toro de lidia; prohibir corridas significará la extinción, advierten.Morante, anunciado en Jerez tras su paso por SevillaEl que faltaba para el duro: Ramón Valencia propicia el detonante de una guerra civil empresarialRamón Valencia y Toño Matilla se presentarán al concurso de Zaragoza en contra del pacto de ANOET de plantarseEl artista checo Georg Dokoupil autor del cartel de temporada en Sevilla inspirado en MoranteEl invierno de la revolución empresarial en el toreo: estos son todos los cambios en la gestión de plazas de toros para 2026El Ayuntamiento de Sevilla da voz a las asociaciones taurinas de la ciudadLa Tertulia Juan Belmonte de Cañada Rosal premia a José TomásCurro Javier entra en la cuadrilla de Fernando AdriánEl Ayuntamiento de Albacete aprueba el pliego para la gestión de la plaza de torosCARTEL FERIA TAURINA DE OLIVENZA

Yiyo, el corazón roto de un príncipe

ABC

«Pali, ese toro me ha matado». Era la voz apagada de José Cubero «Yiyo» ante su peón de confianza tras recibir una cornada que le partió el corazón. Aquel 30 de agosto de 1985, el torero de Canillejas había cogido la sustitución de Curro Romero en Colmenar Viejo sin saber que el toro que había de matarlo «ya estaba comiendo yerba», añeja frase de miedo que se hizo trágica realidad y que ABC inmortalizó en su portada. Ocurrió en la hora final. Con templada lentitud, se tiró a matar o morir al sexto, «Burlero» de nombre, de la ganadería de Marcos Núñez. Enterró una estocada en lo alto y «Burlero», fenecido en vida, lo prendió por la espalda y hundió su pitón izquierdo con letal saña. Su cuadrilla intentó arrancarle literalmente el puñal hasta que el toro lo soltó y cayó inerte a la arena.

La plaza madrileña se sobrecogió mientras las cuadrillas lo trasladaban con angustiosa celeridad a la enfermería. Estremecieron sus ojos vueltos y encalados, que emprendían rumbo al Más Allá. El percance había sido terrorífico. Los doctores apreciaron desde el callejón la extrema gravedad. Cuando El Yiyo llegó a la mesa de operaciones, no respondió a los estímulos. «Burlero» se había llevado entre sus astas la inolvidable sonrisa de Cubero —de sólo 21 años—, después de realizar una faena colosal, premiada con dos orejas.La noticia corrió como la pólvora. La gente rompió en llanto desconsolado. «Me lo ha matado», dijo su padre quebrado de dolor. Negro parte de guerra: «Rotura por asta de toro, que provoca una parada cardiorrespiratoria irreversible…»
La tragedia recorrió el mundo entero. Yiyo y «Burlero» componían un fúnebre romance, como aquel que Valle-Inclán imaginó para Belmonte: «Sólo te falta morir en la plaza… Para que ni toro ni torero puedan separarse jamás». José Cubero ingresaba en el Olimpo de los dioses que entregaron su vida por un arte al que muchos son los llamados y pocos los elegidos, como reza en la Escuela Taurina de Madrid. Allí se formó «príncipe del toreo», junto a Julián Maestro y Lucio Sandín. «Adiós, príncipe, adiós», tituló Antonio D’Olano una obra en recuerdo.
Cartel maldito
El Yiyo, con geniales condiciones para auparse a la cima pese a no ser valorado lo suficiente por las empresas, se convirtió en leyenda inmortal. Ascendía a la gloria de muchos otros toreros caídos «a las cinco en punto de la tarde»: Sánchez Mejías, Joselito, Manolete o Paquirri. Curiosamente, Cubero había pasaportado a «Avispado», el toro que mató a Francisco Rivera en Pozoblanco. El único superviviente del llamado «cartel maldito» es El Soro, con una dramática situación: próximamente se someterá a su trigésima operación de rodilla con la ilusión de volver a los ruedos, escenario de vida y muerte.
Hoy, en la arena de Colmenar se evocará el sueño roto de El Yiyo. El Cid, Castella y Talavante rendirán su particular homenaje a un joven prodigio que tras conquistar la victoria adivinó la tragedia: «La muerte la llevamos en la cara todos los toreros. Pienso que un cuerno me va a arrancar el corazón. ¿Qué más da?» Palabra de un príncipe coronado rey en la mitología taurina.
By TT20

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts

No widgets found. Go to Widget page and add the widget in Offcanvas Sidebar Widget Area.